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Los accidentes más frecuentes y cómo estar asegurados frente a ellos

Bien-ESTAR · 16 febrero 2022

Un traspiés en la calle, un resbalón en la ducha, una caída mientras practicamos deporte o en el trabajo son hechos que suceden más frecuentemente de lo que pensamos. Estar asegurados puede ayudarnos a cubrir las necesidades derivadas de un percance de estas características.

 

Nadie está exento de sufrir un accidente, tanto en el ámbito laboral como en el personal. Tendemos a pensar que “a nosotros nunca nos va a ocurrir”, sin embargo, ante una eventualidad de este tipo estamos totalmente desprotegidos si no contamos con un buen seguro que nos garantice una adecuada protección familiar.

Los 10 accidentes más frecuentes a los que nos podemos enfrentar son:

  • Caídas
  • Choques y Colisiones
  • Cortes
  • Atragantamientos con objetos extraños
  • Daño muscular por sobreesfuerzo
  • Quemaduras
  • Mordeduras y picaduras
  • Heridas punzo cortantes
  • Envenenamientos
  • Electrocuciones

 

Ante cualquiera de estos percances si tenemos contratado un seguro de accidentes estaremos protegidos y contaremos con un respaldo económico. Mucha gente cree que un seguro de vida y un seguro de accidentes son lo mismo, pero no es así. Mientras que los seguros de vida cubren la invalidez o el fallecimiento originado por diversas causas como un infarto, una enfermedad, suicidio o muerte natural; el seguro de accidentes es más específico en su definición, la cobertura de esta póliza se aplica exclusivamente a causas accidentales.

 

¿Qué se entiende por “causa accidental”?

En las condiciones generales de una póliza de seguros se detallan las características de lo que se considera y lo que no se considera un accidente. En líneas generales, los accidentes se definen como situaciones que se producen de forma súbita, violenta y externa, sin que el asegurado interfiera en ellas de manera voluntaria. La causalidad en estos casos es un elemento esencial y el accidente no debe haber sido provocado o intencionado. No se contemplan entre estas causas las lesiones sufridas en huelgas, manifestaciones o conflictos armados. Normalmente al contratar el seguro se especifica que características deben concurrir en el accidente para tener derecho a dicha indemnización.

 

¿Qué cubre un seguro de accidentes?

Los riesgos que cubre un seguro de accidentes son muerte accidental, invalidez temporal, invalidez permanente y total, gastos sanitarios que necesite el asegurado para curarse del accidente y repercusiones económicas que se deriven del mismo. Concretamente, ofrece el pago de una indemnización o de una renta mensual para el accidentado o sus familiares. También brinda la opción de pagar una cantidad diaria por hospitalización o durante los días que el asegurado esté de baja a causa del accidente (siempre con un límite fijado en la póliza del seguro). Pero también puede tener coberturas adicionales como asistencia sanitaria en viaje, domiciliaria, protección jurídica, protección durante la práctica de deporte o adelanto en los gastos de sepelio. Todo ello siempre teniendo en cuenta los límites y condiciones particulares marcados en la póliza contratada.

 

Pólizas individuales y colectivas

Dentro de los seguros de accidentes existen, principalmente, dos modalidades de póliza: individual y colectiva. Un seguro de accidentes individual es contratado por un único tomador, aunque puedan existir varios beneficiarios. Sin embargo, el seguro de accidentes colectivo es contratado por una empresa para un número de trabajadores determinado. Algunos sectores, debido a su actividad de riesgo, contratan seguros de accidentes como es el caso de la construcción. Pero también es habitual para todos aquellos profesionales que desarrollan su trabajo desplazándose continuamente con un vehículo, como los transportistas. También los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado cuentan con este tipo de seguro, ya que ponen en riesgo su integridad física a diario en su desempeño profesional.

Se considera accidente laboral cuando un trabajador sufre alguna lesión física o psíquica como consecuencia del desarrollo de su labor, ya sea durante la jornada laboral como en el trayecto del trabajo a casa. Estos daños pueden ser temporales o permanentes, e incluso causar la muerte en los casos más graves. Para que tenga tal consideración es preciso que exista una relación directa entre la lesión y la ocupación.

Para los trabajadores por cuenta propia o autónomos puede ser también muy útil el contratar un seguro de accidentes individual para cubrirse las espaldas en caso de incapacidad (permanente pero también temporal) o incluso colectivo, si tiene trabajadores a su cargo.

 

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